Las encimeras de cocina de Silestone están fabricadas en un compuesto de cuarzo natural al que se le aplica un tratamiento especial para dotarle de vivos y brillantes colores, al tiempo que le proporciona texturas extraordinarias y unas propiedades genéricas que lo convierten en un material ideal para su utilización en cocinas y otros lugares que exijan las mayores condiciones higiénicas y sanitarias. Al Silestone se le puede aplicar una protección antibacteriana con Microban para garantizar la máxima higiene.
Durante los últimos tiempos, el crecimiento de la demanda de las encimeras de cocina de Silestone ha sido inmenso, probablemente una de las grandes ventajas que ofrece este material con respecto a los clásicos revestimientos de granito o de mármol. El Silestone, por el altísimo porcentaje de cuarzo natural que interviene en su composición, es un material de altísima resistencia a manchas y ralladuras. La posibilidad de incorporar colorantes durante el proceso de fabricación, permite una gama casi infinita de colores, lo que le convierte en uno de los materiales preferidos por los decoradores de interiores.
Sin embargo, a pesar de su enorme resistencia, no está de más mantener una serie de precauciones con las encimeras de cocina de Silestone: Las radiaciones ultravioletas, con el tiempo, pueden afectar a la coloración de su encimera, por lo que no es conveniente que los rayos de sol incidan directamente sobre ella. Por otra parte, a pesar de su tolerancia hacia las altas temperaturas, no es conveniente apoyar directamente cazuelas o sartenes retiradas directamente del calor, es preferible utilizar una rejilla metálica o simplemente un salvamanteles.